Lc. Lucas, capítulo Evangelio según Lucas, capítulo 9
Y 9.1 Mt. 10.1.JUNTANDO á sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos los demonios, y que sanasen enfermedades.
Y los envió á que predicasen 9.2 Mt. 10.5,7,8. Mr. 6.7. cp. 10.1,9.el reino de Dios, y que sanasen á los enfermos.
Y les dice: 9.3 Mt. 10.9-14. Mr. 6.8-11. cp. 10.4-11.No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos vestidos cada uno.
Y en cualquiera casa en que entrareis, quedad allí, y de allí salid.
1 Jesús alimenta á cinco mil.
2 La confesión de Pedro.
Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros pies en testimonio contra ellos.
Y saliendo, rodeaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.
Y oyó 9.7 cp. 10.39.Herodes el tetrarca 9.7 Mt. 14.1-3. Mr. 6.14-16.todas las cosas que hacía; y estaba en duda, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos;
Y otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.
Y dijo Herodes: A Juan yo degollé: ¿quién pues será éste, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.
9.10 Mr. 6.30.Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. 9.10 Mt. 14.13-21. Mr. 6.32-44. Jn. 6.1-13.Y tomándolos, se retiró aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.
Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.
Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.
Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.
Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.
Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.
Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y partió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de las gentes.
Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.
Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: 9.18 Mt. 16.13-16. Mr. 8.27-29.¿Quién dicen las gentes que soy?
Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.
Y les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Simón Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
9.21 Mr. 8.30.Mas él, conminándolos, mandó que á nadie dijesen esto;
9.22 Mt. 16.21-28. Mr. 8.31—9.1.Diciendo: 9.22 Mt. 17.22,23.Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.
Y decía á todos: 9.23 Mt. 10.38.Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz 9.23 1 Co. 15.31.cada día, y sígame.
Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará.
Porque 9.25 Mt. 16.26. Mr. 8.36.¿qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y sé pierda él á sí mismo, ó corra peligro de sí?
Porque 9.26 Mr. 8.38.el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará cuando viniere en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles.
Y os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
Y 9.28 Mt. 17.1-8. Mr. 9.2-8.aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó á Pedro y á Juan y á Jacobo, y subió al monte 9.28 cp. 3.21 y 6.12.a orar.
Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
Que aparecieron en majestad, y hablaban de su 9.31 2 P. 1.15.salida, la cual había de cumplir en Jerusalem.
1 La transfiguración.
2 Humildad, tolerancia, perdón.
Y Pedro y los que estaban con él, estaban cargados de sueño: y como despertaron, vieron su majestad, y á aquellos dos varones que estaban con él.
Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesús: Maestro, bien es que nos quedemos aquí: y hagamos tres pabellones, uno para ti, y uno para Moisés, y uno para Elías; 9.33 Mr. 9.6.no sabiendo lo que se decía.
Y estando él hablando esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor entrando ellos en la nube.
Y vino una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; á él oid.
Y pasada aquella voz, Jesús fué hallado solo: 9.36 Mt. 17.9. Mr. 9.9.y ellos callaron; y por aquellos días no dijeron nada á nadie de lo que habían visto.
Y aconteció al día siguiente, 9.37 Mt. 17.14-18. Mr. 9.14-27.que apartándose ellos del 9.37 ver. 28.monte, gran compañía les salió al encuentro.
Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es 9.38 cp. 7.12.el único que tengo:
Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le 9.39 Mr. 1.26.despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.
Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.
Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.
Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y 9.43 Mt. 17.22,23. Mr. 9.30-32.maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo á sus discípulos:
Poned vosotros 9.43en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.
9.45 Mr. 9.32. cp. 2.50 y 18.34. Jn. 12.16.Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.
Entonces 9.46 cp. 3.1.entraron en disputa, cuál de ellos sería el mayor.
Mas Jesús, viendo los pensamientos del corazón de ellos, tomó un niño, y púsole junto á sí,
Y les dice: 9.48 Mt. 10.40.Cualquiera que recibiere este niño en mí nombre, á mí recibe; y cualquiera que me recibiere á mí, recibe al que me envió; 9.48 Mt. 23.11. cp. 22.26.porque el que fuere el menor entre todos vosotros, éste será el grande.
Entonces respondiendo Juan, 9.49 Mr. 9.38-40.dijo: Maestro, hemos visto á uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
Y aconteció que, como se cumplió el tiempo 9.51 Mr. 16.19. Hch. 1.2,11,22. 1 Ti. 3.16.en que había de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem.
Y envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y 9.52 Mt. 10.5.entraron en una ciudad de los Samaritanos, para prevenirle.
Mas 9.53 Jn. 4.4,9,27.no le recibieron, porque era su traza de ir á Jerusalem.
Y viendo esto sus discípulos 9.54 Mr. 3.17.Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, 9.54 2 R. 1.10,12.como hizo Elías?
Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;
Porque 9.56 Mt. 18.11.el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron á otra aldea.
Y aconteció que yendo ellos, 9.57 Mt. 8.19-22.uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré donde quiera que fueres.
Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.
Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre á mi padre.
Y Jesús le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; y tú, ve, y anuncia el reino de Dios.
1 Misión de los setenta.
2 “Te alabo, oh Padre.”
Entonces también dijo otro: 9.61 Mt. 18.1-5. Mr. 9.34-37.Te seguiré, Señor; mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.